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Art Decó

Muebles del siglo XIX
RESTAURACION DE MUEBLES

Restauración de bisagras y cerraduras

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Restauración de estucos

Restauración de sillas de nogal
LAS SIBILAS
Iglesia San Pedro Telmo
Restauración de yeso
Bibliografía para consultar

Restauración de piezas arqueológicas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RESTAURACION DE MUEBLES

Esta vez restauraremos una hermosa consola rococó con su correspondiente espejo, piezas realizadas a mediados del siglo XVIII con maderas de tilo y de pino, las preferidas de los tallistas.

Las dos piezas están casi enteras, faltando fragmentos en la consola, pero han sido dorados en exceso. Aun así, este dorado no ha estropeado las piezas. En esta restauración se tratara de ganar elegancia al relieve original de las piezas sacando el dorado que esta superpuesto a la laca original.

Las restauraciones de este tipo son un descubrimiento para el profesional ya la laca esta casi intacta y mantiene su policromía original, en la que se destacan frutas, flores sobre un suave color verde azulado.

Antes de comenzar hay que revisar toda la pieza, el restaurador examina en la superficie dorada señales de abombamiento en los que puede resquebrajarse.

PROCEDENCIA

La elegancia de la elaboración permite atribuir con seguridad a las dos piezas a un taller urbano, por el otro la forma de los pies del espejo, consiste en dos rizos que se cierran formando una especie de “C” muy elaborada, llevan a pensar en Milán.

Se trata de un motivo muy típico en la ebanistería Milanesa; se utilizó para realizar patas de arcones de trumeaus o de sillas.

Utilizando un herrete el restaurador elimina el dorado y sale a la luz la policromía de los pequeños frutos.

Se extiende una capa muy suave de decapante sobre el plano imitando una decoración de mármol oscuro. Encuentra un acabado todavía mas oscuro y uniforme, con veteado muy fino.

Una vez eliminada la hoja dorada se puede observar la restauración de un racimo que ha sido reconstruído con maestría, como se demuestra al compararlo con los demás elementos originales.

El soporte del espejo debe ser completamente desmontado ya que la luna fue insertada en la parte frontal, antes de fijar los elementos decorativos. Luego la consola y el espejo deben ser enviados a un taller especializado donde las lagunas quedaran completamente reintegradas y el lacado con un acabado perfecto.

Cuando se ha terminado la restauración completa, recién se inserta la luna. Para terminar se pasan ambas piezas por cera virgen que le da mas intensidad a los colores, adquiriendo una tonalidad aproximada a la que tenía en su origen.

 

 

 

 

 

 

MUEBLES DEL SIGLO XIX

Albert Jacquemart, gran coleccionista francés y autor del libro Histoire du mobilier, dedica en 1876 un capitulo dedicado a la decoración ecléctica. Se trata de reunir todas las reliquias del pasado y distribuirlas por toda la habitación del hogar, combinando desde los bronces a las cerámicas; de los muebles a los hierros. De modo que la alegria del coleccionista aumentara teniendo siempre a la vista y en cada momento cada uno de los objetos coleccionados.

Sin embargo esta decoración debía respetar la regla de oro del “buen gusto”, sin mezclar objetos de diferentes siglos. Se trataba de verdaderos “museos domésticos”, sinónimo de elegancia y riqueza hacia fines de los años sesenta del siglo XIX.

Se busca en las formas del pasado la inspiración para realizar nuevos objetos, para ambientar las habitaciones en épocas lejanas. Decorar inspirándose en los estilos del pasado se convierte en los manuales de decoración, en “estilo moderno”. Teniéndose en cuenta las exigencias de los espacio reducidos y de los precios bajos y por otro lado la creciente exigencia de comodidad.

 

UN REFINADO CABINET DE GUSTO NEORRENACENTISTA

Placas.

Las placas de piedras duras (aquí lapislázuli y diaspro) son un elemento de decoración típico de los muebles de lujo neorrenacentista. A menudo estan alternadas con placas metalicas e insertadas en una rica entalladura de madera.

Remate.

Ejemplifica admirablemente la reanudación del estilo renacentisa francès, con las dos figuras apoyadas en las volutas y con la urna en la cima del pequeño tímpano partido.

Talla.

Constituye un ejemplo del virtuosismo artesanal que habia alcanzado el taller Fourdinois, un virtuosismo que representaba el punto fuerte de la producción de estilo artesanal con respecto a la elaboración a maquina, mucho mas extendida y vulgar.

Basamento.

La estructura monumental del basamento, con las grandes quimeras aladas, interpreta magistralmente los cánones del estilo neorrenacentista que, para los muebles, dictaban una rigurosa gradacion ornamental, desde la base sólida y maciza hasta las diminutas decoraciones de la parte superior.

 

 

 

 

 

RESTAURACION DE BISAGRAS Y CERRADURAS

En los muebles antiguos es muy frecuentes que falten las bisagras y las cerraduras, o que funcionen mal. En esta sección se vera que se puede hacer cuando falta alguno de estos herrajes.

Hay que aclarar que cuando falta una cerradura hay que evitar cambiar las restantes.

En el caso de las bisagras, estas se fabrican de a dos, así que es preciso cambiar ambas, a menos que se tenga el herraje justo para cambiar solo una.

Detalle del mueble con el postigo desencajado, en la portezuela, no solo faltan las bisagras, si no también la cerradura.

Se necesitará:

Destornillador, martillo, tenaza, sierra eléctrica, pulidora, papel de lija fino y algunos pedazos de madera de nogal de buena calidad en los que se deberán modelar las cuñas para destapar las descerrajaduras.

Para encontrar la cerradura mas adecuada para una descerrajadura ya existente es necesario verificar el paso del centro del agujero, es decir la distancia entre el centro de la boca de la llave y el margen de la descerrajadura.

También puede suceder que una bisagra no funcione bien porque uno de los tornillos que la fijan ya no se agarra a la madera. En este caso seria inútil tratar de asegurarlo con cola o colocar un tornillo mas grueso.

El procedimiento es tapar el agujero con una cuña en la que luego se vuelve a fijar el tornillo, para ello se prepara una cuña de un pedazo de madera dura mas larga y mas ancha que el tornillo y después de mojarla en cola caliente se inserta en la ranura con la ayuda de un martillo.

 

Cuando la cola se haya secado se corta la parte sobrante y luego se vuelve a fijar la bisagra en el lugar correspondiente.

Después se hace una prueba de montaje colocando un único tornillo en cada bisagra de este modo se podrá comprobar el funcionamiento del postigo.

El trabajo ya terminado:

La bisagra perfectamente ajustada a la madera, permite que el postigo funcione a la perfección devolviendo al mueble su integridad y funcionalidad.

 

 

 

 

 

 

 

RESTAURACION DE SILLAS CLASICAS DE NOGAL

En esta ocasión veremos la restauración de unas sillas LUIS XVI de nogal en tres etapas y como vemos a continuación tenemos un respaldo desmontado, que ha permitido reparar el montaje.

Entre todos los muebles, las sillas con los muebles que mas se deterioran, sometidas a tensiones y desplazamientos.

Es necesario que el trabajo para devolverle la estabilidad sea largo y complejo.

Del juego de seis sillas, cuatro son de estilo y dos copias realizadas mas tarde, la forma del respaldo con ángulos redondeados nos remonta a un taller Piamontés. Mientras que otras sillas deben ser solamente desmontadas y montadas para devolverles la estabilidad, en otras dos los desperfectos son mas importantes.

Algunas sillas no presentan partes rotas y desperfectos en la estructura y solo es suficiente con desmontarlas. En las sillas originales las uniones son de espiga y mortaja, en las copias es de clavija cilíndrica realizada a maquina.

Antes de comenzar, se envían a un tapicero para que retire el revestimiento y el acolchado.

Luego se las desarma por completo y se eliminan las escuadras que bloquean los encajes para poder separar las patas y las fajas.

Solo después se puede separar el respaldo de los montajes y estos de las fajas.

 

Al desmontar se desprenden algunas astillas que es necesario guardarlas para después encolarlas.

Luego se sueldan las fracturas del montaje posterior, para unir las dos piezas se prepara un añadido de madera de nogal y se encola apretando entre dos mordazas hasta que se seque por completo.

Cuando la cola ya esta seca se nivela el añadido con escofina.

Se ensamblan de nuevo los elementos con cola caliente que componen a la silla, hay que proceder con rapidez ya que la cola al enfriarse se seca.

Para mantener en posición las patas y las fajas mientras se encola, se utilizan unas mordazas de cremallera.

Para evitar equivocaciones mientras se aprieta la mordaza y que el bastidor se tuerza, se comprueba que las medidas de las diagonales se mantenga estable.

Después del barnizado y el paso por el tapicero, las sillas están perfectamente arregladas, incluso las dos copias están tan bien integradas que a primera vista se confunden con el resto.

 

 

 

 

 

 

VIDRIOS ART DECO
Inventada por los antiguos egipcios durante la XVIII dinastía y redescubierta en 1884 por Henri Cros, ceramista y escultor, la pâte de verre o pasta de vidrio es una mezcla de sílice, arena, caolín, carbonato de sodio, nitrato de potasio, bórax y minio, añadida a un oxido metálico para obtener la coloración deseada.

Esta mezcla se cuece en un horno adecuado a una temperatura de 1500 a 200 ºC de modo que los diferentes elementos se fundan.

La pasta de vidrio obtenida siguiendo esta técnica se coloca en forma de caldo en los moldes deseados, que a su vez, se meten en el horno a una temperatura que varia entre los 760 y 1000 ºC . Una vez cocidas, las piezas se sacan de los moldes y se los dejan secar.

UN GRAN MAESTRO DE LA PASTA DE VIDRIO

El artista conocido como Argy-Rousseau, se licenció en ingeniería física y luego se apasiono por la química, música y el nuevo arte de la fotografía, hizo su aparición en la Exposición de 1914. en el año 1921 fundo la empresa Les pâtes de Verre dÀrgy-Rosseau en sociedad con Monser-Millot, quien a porto un gran capital.

Copa de Gabriel Argy-Rousseau (1927) de pasta de vidrio rosa, jaspeda con motivos de pequeñas máscaras y abanicos en relieve.

Tras sufrir la crisis de 1929, abrió un nuevo taller en el que produjo placas en bajo relieve con motivos religiosos, asi como estupendas piezas en cantidad limitada.

Presente ya en la exposición de 1914, se distingue en seguida por sus piezas de estructura diminuta y suave, por las tonalidades delicadas y las decoraciones naturalistas estilizadas en relieve. Pertenecen a 1919 sus extrañas y famosas veilleuses, unas pequeñas lamparillas de noche. En 1925, en pleno Art-Decó realizó sus decoraciones innovadoras sobre jarrones, frascos de perfume. Aun prefiriendo los motivos naturalistas inspirados en el mundo animal y vegetal (violetas, anémonas, mariposas, escarabajos, peces, figuras femeninas) todas sobrepuestas a sus perfectas pastas de vidrio, el artista se permitió mantener su originalidad a lo largo del tiempo y nunca cayo en lo obsoleto del deja-vu.

Después de 1923, tras el descubrimiento de la tumba de Tutankhamon, se orientó hacia motivos de tipo egipcio, círculos, rectángulos, líneas rectas, talla y repetidos motivos del escarabajo. Mostró una preferencia por los colores tenues, rosa, verde nilo, lila. En esa época también creo colgantes y pendientes.

Siempre buscando nuevos efectos, en 1927 se dedico una insólita producción de piezas monumentales pero de estructura suave y sensual, monocromas y con la superficie rugosa; así retomaba los antiguos motivos ornamentales figurativos.

Presente en el Salón de Otoño de 1934, fue alabado por los críticos por su obra inimitable, por la gracias de sus piezas y por la decoración que demuestran un conocimiento vasto y profundo de las técnicas a emplear.

ALMARIC WALTER

Otro maestro de la pasta de vidrio fue Almaric Walter, colaborador artístico de los hermanos Daum desde 1906 hasta 1914 y rápidamente apreciado por los críticos por la peculiaridad de sus piezas, que se caracterizaban por la opacidad del material y el dinamismo de las formas. Abrió en Nancy un taller propio donde realizo platos, copas, pisapapeles y ceniceros con sus motivos decorativos preferidos, ranas, sapos, caracoles, ratones y peces.

Jarrón de cristal bicolor trabajado a la muela de Almaric Walter, cuya fama esta relacionada con una producción diversa y peculiar de objetos de pasta de vidrio.

Mas adelante inspirándose en las formas clásicas, creó estatuillas femeninas de tipo Tanagra, así como placas en bajorrelieve para insertarlas en los muebles.

Los colores preferidos de Walter fueron el verde intenso y el amarillo anaranjado, aunque a partir de 1923 se inclinó hacia tintes con mas cuerpo y mas violentos, en particular el turquesa y el ocre. Su pasta de vidrio era inicialmente muy gruesa, sin transparencias, a veces dinamizadas con degradados; pero sus piezas en seguida se hicieron translúcidas.

La producción original de Walter, muy buscada por los expertos, se distingue por una plasticidad exuberante y por un claro desinterés por la funcionalidad del objeto, considerado como una pequeña escultura de fines puramente decorativos.

LOS VIDRIOS DE ORREFORS

Los países del norte de Europa, no permanecieron insensibles ante la nueva orientación de los gustos. Un pequeño pueblo del sur de Suecia, cerca de Karlmar, se hizo muy famoso después de la primera guerra mundial gracias a sus espléndidos vidrios.

Jarrón ovalado de vidrio Graal, con inclusiones coloreadas que forman cuerpos femeninos estilizados, producto de la vidriería Orrefors en los años veinte.

La cristalería de Orrefors, fundada en 1898 y activa todavía hoy, producía originalmente botellas, jarras y vasos para servicios de mesa, pero en 1916, bajo la dirección artística de Simon Gate y Edgard Hald, subió su propio nivel productivo con piezas de extraordinaria belleza estructural y técnica. Las decoraciones se inspiraron en motivos mitológicos o en episodios de la vida cotidiana.

MUESTRARIO DE TIPOLOGIAS

LA BELLEZA DEL COLOR

Esta copa de Charles Schneider, fué realizada siguiendo la tecnica del polvo de óxido metálico intercalado con capas de vidrio incoloro. La belleza de la obra se debe en gran parte al rojo bermellón de la parte inferior, que hace que la pieza recuerde a un bracero. En el período Art Decó este color fué utilizado casi exclusivamente por Scheiner, a menudo en combinación con el amarillo o con el amatista. El borde no esmerilado presenta una cierta irregularidad; destaca el perfil negro reavivado con perlas cabochon del mismo tono rojo del fondo de la copa. La pasta vítrea presenta algunas burbujas obtenidas soplando aire en la masa.

El ocaso encerrado en vidrio. Este jarrón, realizado entre 1925-28, esta firmado al ácido por Schneider. La estructura de inspiración egipcia, sin decoraciones externa, está decorada con vidrio intercalado con burbujas irregulares (vidrio hirviendo); el artista ha preferido aplicar un solo oxido de metal para obtener el efecto del jaspedado en el vidrio incoloro. Milán, Colección Canetta.

ONDAS DINAMICAS Y FUTURISTAS

La pieza, realizada por Schneider en 1925, es tipicamente decó en la decoración, obtenida al ácido, y transmite un gusto geométrico dinámico. El contraste entre las zonas transparentes y las zonas opacas mueve la estructura de tipo tradicional. Destaca el pie negro, característico de la producción Scheiner. La pieza está firmada "Charder" contracción de Charles Schneider: esta firma la aplicaba el maestro a las mejores piezas de la producción en serie de su segunda marca, Le Verre Francais.

LA GRACIA NEOCLASICA DE ORREFORS

Estos dos frascos con tapones moldeados, uno grabado (arriba) y el otro esmerilado (a la derecha), presentan decoraciones grabadas a la muela. En la botellita de la derecha el motivo mitológico esta insertado dentro de un medallón; en la otra las figuras ocupan toda la superficie siguiendo la forma del objeto. Las dos piezas realizadas en Orrefors en 1925 y conservados en el Musee des Arts Decoratifs de París, ejemplifican bastante bien la producción de la vidriería sueca durante el período en que estaba dirigida por Edward Hald, sobre todo porque se refiere a las elegantes y macizas figuras femeninas de exquisita inspiración clásica.

 

 

 

 

 

 

RESTAURACION DE YESO

Los techos y paredes decorados con cornisas, rosetones o motivos florales de yeso, están bastante extendidos en las denominadas casas de época. No siempre son trabajos valiosos, pero casi siempre resultan agradables y constituyen el complemento más idóneo para la decoración de los ambientes.

Para los defectos más importantes o para las decoraciones de valor es conveniente recurrir a un restaurador. Así, por ejemplo, se pueden arreglar las roturas de las extremidades del dibujo, integrar pequeñas lagunas o eliminar el moho.

Sobre estas líneas y arriba a la derecha, dos motivos decorativos: el primero atacado por la humedad y el segundo con una laguna; debajo de estas las hojas despues de la restauración.

LO QUE HACE FALTA

Elementos de estucar, liquido para resplandecer pinturas murales, espátulas, cepillos de cerda de nylon de grosor medio, yeso escayola, estuco en polvo, bol, trozos de papel de lija, pinceles finos, fijador, paletina.

En este caso se procederá a restaurar una flor con un exceso de pintura al temple. Después de haber limpiado cuidadosamente el polvo de la superficie, se eliminan las capas de la pintura con los elementos de estucar y de los cepillos de cerda de nylon. Para ablandar la pintura, se moja a cada momento con una esponja humedecida en agua caliente.

Cuando hay que pintar una superficie de yeso decorada, aunque no sea necesario dejar toda la superficie al descubierto, se debe rascar con los elementos de estucar en las zonas donde la pintura se desprende fácilmente. Para evitar que esta pintura con el tiempo se caiga. Y hay que evitar el uso de materiales con demasiado grosor para no tapar los relieves del yeso.

Hay que verificar que la pared donde se encuentre la moldura a restaurar se encuentre totalmente seca.

Eliminar toda el moho con instrumentos de estucar y con papel de lija fino nivelar la superficie. Para restaurar las lagunas hay que insistir con el pincel en aquellas zonas donde estas se encuentren.

Cuando las zonas a restaurar se encuentren en lo alto conviene utilizar un guante de goma y depositar en el la cantidad de yeso que se crea necesaria para no cargar con el recipiente. El guante deberá estar previamente humedecido para conservar mas tiempo el yeso fluido.

Aplicar fijador en toda la superficie, una vez que esta seco (aproximadamente 24 horas) se prepara la solución para las reintegraciones: en un bol agua con una cantidad de polvo (60% yeso, 40% estuco). Se aplica poco a poco el estuco y se empieza a modelar para darle forma.

24 horas después se repasa con delicadeza la superficie de la reintegración con un trozo de papel de lija fino.

Ahora se puede empezar el acabado, se vuelve a eliminar el polvo de toda la superficie, respetando siempre los tiempos de secado. Se puede pintar.

 

 

 

 

 

 

RESTAURACION DE UNA PIEZA ARQUEOLOGICA
La intervención del experto para recomponer una pieza de cerámica etrusco-corintia reducida a fragmentos y devolver la estabilidad y claridad a las imágenes.

INSTRUMENTOS MATERIALES Y TECNICAS NECESARIOS PARA UNA RESTAURACION DE CARACTER CIENTIFICO

Se trata de la recomposición de una pieza de cerámica antigua conservada en la Colección Cívica Arqueológica y Numismática de Milán, perteneciente a una de las necrópolis de Cerveteri, uno de los mayores centros del Sur de Etruria.

Según la nomenclatura propia de la cerámica de tradición griega, este tipo de jarra con la boca circular, con el asa en forma de doble bastoncillo y a menudo con arandelas en las junturas recibe el nombre de “Olpe”.

Los estudiosos definen este estilo como etrusco-corintio, claramente reconocible porque las piezas suelen estar recubiertas por figuras de animales pintados con barniz de color negro que resaltan sobre un fondo claro.

Con el tiempo la antigua restauración se ha estropeado y ha puesto al descubierto varias lagunas.

Para devolver la integridad a la pieza es necesario desmontarla por completo, dejándola en las mismas condiciones en las que se encontraba al momento de ser descubierta. Y proceder con una nueva intervención.

La limpieza de la cerámica antigua, incluso las que tienen incrustaciones duras deben efectuarse con extrema cautela, ablandándolas con los emolientes adecuados. Hay que evitar los cepillados energéticos.

Después de haber analizado la composición de la cola, la restauradora escoge el disolvente que considera para la ocasión y lo vierte en un recipiente en que luego sumerge completamente la vasija. El disolvente separa los fragmentos y elimina cualquier resto de cola de la superficie de la cerámica.

Las incrustaciones mas duras o mas adheridas deben eliminarse mecánicamente. Con un pequeño formón se pueden eliminar las partes más superficiales y después se podrá acabar de limpiar completamente la superficie.

Una vez limpios los fragmentos se extienden para que se sequen bien y se pasa a la fase de individualización de los diferentes puntos de juntura.

Para facilitar la operación se coloca cada fragmento al lado de aquel al que se necesita unir, recomponiendo en plano la forma entera como si se tratase de un rompecabezas.

La vasija se reconstruye progresivamente desde la base, utilizando un compuesto de resinas en disolvente orgánico totalmente soluble en acetona.

Las partes de la vasija que ya estén unidas se colocan en una cajita llena de arena para evitar que se muevan y facilitar la acción de la cola y su secado. En este caso la utilización de la cinta adhesiva de papel podría resultar perjudicial por la presencia de pigmentos muy friables.

 

Cuando la fase de encolado está parcialmente terminada se comprueban la estabilidad de la pieza, la correcta posición de las junturas en los puntos de contacto y la naturaleza de las lagunas.

A continuación pasamos a la reintegración de las partes que faltan. En el interior de la vasija, correspondiendo al hueco de la laguna, se extiende una gruesa capa de plastelina de moldear que se adhiere a las paredes y se alisa en la parte exterior para evitar cualquier imperfección.

Ahora, con la ayuda de una pequeña espátula se extiende por el exterior de la vasija y por encima de la plastelina de moldear, una pasta preparada con yeso odontotécnico, polvos de terracota de diferente granulación y resina. Con ella se completará la parte que falta de la vasija.

Cuando la capa de yeso esta seca, extrae la lámina de plastelina y se procede a nivelar las nuevas reintegraciones con los instrumentos adecuados (microfresas, bisturís, tientas); luego se acaba el exterior con una coloración realizada con resina acrílica y pigmentos inorgánicos en polvo.

Al reconstruir el asa hay que tener un cuidado especial, al tratarse de un asa doble es necesario modelar la parte que falta y realizar sobre su superficie unas acanaladuras que coincidan a la perfección con los originales.

Ahora el “Olpe” ha llegado al final del proceso de restauración. Ha recuperado su forma original y una estabilidad optima. La intervención realizada, totalmente reversible, deja perfectamente a la vista las partes reintegradas. Lo que permite realizar una correcta interpretación histórico-artístico de la pieza.

 

 

 

 

 

RESTAURACION DE ESTUCOS
Se trata de la restauración de una cornisa afectada por una rotura que ha interrumpido la continuidad de la moldura.

QUE HACE FALTA

Para preparar el molde y el fragmento de cornisa: una cinta métrica, plastelina de modelar, trozo de cartón, yeso, escayola, estuco en polvo, polvo de talco, tubo de hierro, bol, cáñamo, lima, liquido aislante, pincel, martillo, formón, espátula, lija muy fina.

Como se observa en la ilustración, tanto el fondo como los márgenes de la rotura son irregulares, hay que rectificarlos con un formón y un martillo y luego tomar las medidas de la laguna.

Ahora hay que preparar un molde en el que se colará el yeso, para reconstruir la parte de la cornisa que falta. Se toma un trozo de plastelina y se estira con la ayuda de un tubo de hierro hasta que se obtenga una hoja bien lisa, con las dimensiones adecuadas para revestir la moldura y un espesor de 3 a 4 cms que servirá para tomar la forma de la misma.

A continuación se toma la hoja de plastelina, se modela sobre la cornisa que se deberá reproducir y se separa con cuidado intentando no deformar el molde y se nivela con un nivel de burbuja.

Después se cierran las extremidades del molde con unos trozos de cartón para evitar que el yeso sobresalga.

Si se utiliza el cartón, hay que mantenerlo en posición con algunos trozos de madera y un poco de plastelina o más trozos de cartón para que refuercen el contenedor.

Ahora hay que preparar la colada de yeso.

Para preparar la mezcla se deja caer el yeso en polvo lentamente en u recipiente con agua y se va mezclando de forma continua, añadiendo poco a poco mas yeso, hasta obtener la consistencia correcta. Después se verterá el yeso en el molde.

Cuando el molde esta casi lleno se refuerza la cornisa, para evitar que se quiebre, anegando en el yeso unos hilos de cáñamo. Después se añade más yeso; y una vez alcance el borde de la última moldura, la que dibuja el dentículo más delgado, se extienden nuevamente unos hilos de cáñamo a lo largo del perfil del dentículo, anegándolo en el yeso para reforzar esta parte especialmente delicada.

 

Cuando el yeso está consolidado se separan los soportes de cartón y con cuidado se elimina la plastelina hasta sacar la pieza de cornisa por completo.

Después de unas horas, se coloca la cornisa junto a la laguna para determinar la medida exacta de la reintegración; luego se elimina el excedente con una lima.

Pasados unos días el yeso se ha secado completamente y se ha vuelto un tono mas claro, se pule la superficie de la reintegración con papel de lija muy fino, para eliminar las imperfecciones debidas a la inevitable imprecisión del molde.

LA GRADACION CORRECTA DEL SECADO.

Tanto el yeso como el estuco absorben el agua con gran facilidad y la retienen por mucho tiempo. Por esta razón es muy importante elegir la gradación correcta por secados para poderlos trabajar.

Por ejemplo, es mas fácil de modelar con los herretes de estucar cuando aun conserven humedad, mientras que es imprescindible que estén bien secos para poder pintarlos.

Ahora se puede reintegrar la laguna.

Primero hay que picar un poco el fondo de la laguna con un formón, con el fin de crear una superficie áspera y ligeramente ahuecada para que el estuco, que utilizará como adhesivo, tenga una mejor sujeción. Después de desempolvar con cuidado la zona interesada, se unta, con un pincel, un poco de aislante, se deja secar y se coloca otra vez la moldura para comprobar que se adapta correctamente a la cornisa.

Finalmente se coloca la nueva pieza con un poco de estuco de relleno, que se aplicará tanto en la moldura como en la laguna y luego con una espátula se eliminan los excesos de estuco.

Para camuflar las inevitables imperfecciones se estucan las junturas de la reintegración. Ahora bastará con esperar algunos días para que todo este bien seco y se procederá a pintar de nuevo la cornisa con el color que se considere mas apropiado.

 

 

 

 

 

 SIBILAS DE SAN TELMO.

Las sibilas de San Telmo tienen nuevamente su esplendor original.
Restauraron las doce imágenes del siglo XVIII que están en la iglesia de San Pedro Telmo

Fue una iniciativa de la Universidad Nacional de San Martín
Hallazgos inesperados

Cuatro artistas, un químico, 280.000 pesos y seis meses fueron suficientes para devolver "con vida" las imágenes de doce mujeres que, según la tradición europea, profetizaron la venida de Jesucristo y que, después de casi dos siglos y medio, se desdibujaban en la sacristía de San Pedro Telmo, uno de los más antiguos templos porteños.

Las doce sibilas de San Telmo, una de las series más importantes de la pintura colonial hispanoamericana, fue restaurada por el recientemente creado Centro de Producción e Investigación en Restauración y Conservación Artística de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) -en el que funciona el taller Tarea, fundado por la Fundación Antorchas-, y será expuesta desde el 2 de agosto hasta el 8 de septiembre en el Museo Nacional de Arte Decorativo.

Los cuadros de las doce sacerdotisas estuvieron colgados en la sacristía de la iglesia San Pedro Telmo desde que llegaron al Río de la Plata, a finales del siglo XVIII. En noviembre último fueron descolgados por los restauradores de la Unsam, por iniciativa de Héctor Schenone, experto en arte colonial hispanoamericano y asesor del taller Tarea, y en septiembre volverán a San Telmo con el brillo y esplendor que tenían hace doscientos años.

Las doce pinturas muestran las figuras de cada una de las sibilas, todas tan elegantes como misteriosas, que sostienen un óvalo de flores dentro del cual se ve la escena de la vida de Jesús profetizada por esa pitonisa y,

en la base, un grutesco o pretil -una guarda con inscripciones-con delicados ángeles y hojas de acanto, en cuyo centro está escrita la profecía, como "se encarnará en una virgen por obra del Espíritu Santo"; "resucitará muertos, dará vista a ciegos y otros muchos milagros"; "será crucificado por la redención del mundo".

Estas adivinas pertenecientes al paganismo precristiano fueron pintadas por grandes artistas como Miguel Angel en la Capilla Sixtina, Giotto en el campanario de Florencia y Rafael en la iglesia Santa María de la Paz, en Roma.

Orígenes esclarecidos

A la serie de las sibilas de San Telmo tradicionalmente se le atribuyeron dos posibles orígenes: un taller español o uno andino o cuzqueño.

José Emilio Burucúa, historiador y director del Centro de Investigación de la Unsam, y Néstor Barrio, director del taller Tarea, coinciden en que en el trabajo de restauración encontraron evidencias para dar crédito a la segunda hipótesis.

"Encontramos en la Biblioteca Nacional de París una serie de grabados del artista flamenco Crispín de Passe, de 1617, que por las semejanzas con nuestras sibilas fueron los modelos usados por los artistas cuzqueños", dijo Burucúa, y agregó que en el seminario San Antonio Abad, de México, hay una serie casi idéntica a la argentina, pero de cinco imágenes. "Esto prueba que se pintó en América latina", dijo, y sumó a esta evidencia el uso de claroscuros y los rasgos de las mujeres.

Otro de los hallazgos de la restauración fue la pintura original de los marcos: se descubrió que tenían una misma matriz, que estaba oculta bajo una pintura negra y un filete dorado, incorporada durante el siglo XIX, que alterna tramos oscuros en las esquinas con otros jaspeados, que buscan imitar las vetas de la piedra. Se detectó también que, de los doce cuadros, diez son originales del siglo XVIII y dos fueron pintados en el siglo XIX.

"Al dejarlos como fueron pintados estamos dando a los cuadros el significado original. El jaspeado de los marcos es símbolo de la eternidad de la piedra, de lo que se mantiene", explicó Barrio.

Por Silvina Premat
De la Redacción de LA NACION