LAS JOYAS ART DECO

Vanguardias como el cubismo, el futurismo y conceptos como el Art & Crafts, el Modernismo que agregó motivos orientales y el descubrimiento de la tumba de Tutankhamon, contribuyeron significativamente al repertorio de los joyeros.

 

Aquel suceso inspiró la creación de collares con reminiscencias tanto en las joyas como en las piedras, a las joyas del faraón.
Con el uso de los materiales más variados, las formas de color plano, geométricas, audaces, de piedras semipreciosas hasta lacas, pasando por cáscara de huevo desmenuzadas.
La Maison Cartier fué una de las empresas más activas, siempre con la figura del escarabajo y motivos orientales, chinos y egipcios.

Con los diseñadores franceses Raymond Templier, Gerard Sandoz, Jean Fouquet y Paul Brandt, la tendencia fué la estilización y la profusión de temas zoomórficos como la pantera, motivo que volvería a estar de moda en los 40.

La alta joyería fué diseñada por Cartier, pero Van Cleef y Arpels, una firma de igual importancia se dedicó a crear refinadas polveras de laca negra y oro, los colores más de moda de la época.
Boucheron, un orfebre francés que realizaba broches de ónice, coral y diamantes, coon formas regulares del Art decó.

Fouquet y Templier se distinguen por crear joyas cuadradas, redondas o esféricas, sabiamente definidas por líneas rectas o discontínuas.
La obra de Sandoz, al contrario, se caracterizó por ingeniosas aplicaciones de esmalte en elegantes pitilleras y en joyas.
Por último, Paul Brandt prefirió las creaciones lacadas acompañadas de oro blanco, diamantes, ónice y cristal.

Algunos escultores cubistas acabaron dedicándose al diseño de joyas proponiendo formas abstractas y geométricas que los joyeros combinaron con piedras preciosas y semipreciosas dando un carácter de modernidad a sus creaciones.

La moda de los cabellos cortos favoreció la utilización de pendientes largos, de diademas llevadas como una cinta sobre la frente, y los profundos escotes en la espalda dieron nacimiento a los sautoirs, que eran collares que se dejaban caer hacia atrás pasando entre los hombros.

Dejando de lado la excentricidad propia de la época, habría que darle un lugar especial a toda una serie de pequeños accesorios, desde polveras, encendedores, portapastillas y relojes "misteriosos".

Estos últimos eran exclusivos de la Maison Cartier, estaban formados por 2 manecillas de oro que navegaban sobre un mar de cristal de roca que formaba el cuadrante.

El secreto de su fabricación está patentado y hasta el momento ninguna otra casa de fabricación de relojes consiguió un efecto igual.