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Existen muchos mitos y leyendas sobre el coleccionismo. Se ha
creado el hábito de considerar a los objetos de arte
de gran porte y los muebles firmados, como los únicos
objetos dignos de ser exhibidos en una casa de antigüedades.
El resto de los objetos son etiquetados como coleccionables.
Se considera, en forma errónea para mi, que los coleccionables
son una categoría inferior. Este es un problema de clasificación.
No existe inferior o superior, son diferentes posibilidades
económicas del individuo que va a adquirir esos objetos.
Todo es objeto de colección, las grandes
esculturas, los automóviles y los objetos de uso diario.
El coleccionable es recuerdo e historia porque formó
parte de la vida cotidiana y de la industria que se forma a
su alrededor. Por ejemplo, las botellas de cerveza en 1880 se
importaban de Glasgow (Escocia) porque en Argentina no se fabricaba
ningún tipo de envase industrial, si bien ya había
80 fábricas de cerveza. Estas botellas se traían
en los barcos y no pagaban flete, por eso convenía traerlas.
Entonces, además del objeto en sí mismo, de su
calidad material y de hechura, forma parte de la historia de
la industria de la cerveza en Argentina.
Muchas veces son el referente práctico y tangible del estudio
de distintas civilizaciones, forman parte del haber,
del tener en cuenta de sociólogos y antropólogos.
Sin ir más lejos, aquí, en San Telmo,
se descubrieron catacumbas, sótanos y zanjones que
tenían enclavados en la tierra y entre los escombros,
pequeñas tazas de loza inglesa de 1700, cucharitas
de plata, sacacorchos, restos de envases de ginebra, etc.
El objeto a coleccionar tiene que resistir la lupa del anticuario y el coleccionista:
El material y la hechura tienen que ser nobles. Para alcanzar
también la categoría de obra de arte. |
Hay cigarreras burdas y maravillosas hechas
en carey, plata y marfil, como en toda antigüedad, las
hay de todo tipo. Yo trato de rescatar estas últimas,
las otras las obsequio de YAPA.
El coleccionable no es un objeto vulgar ni repetido, es una pequeña
obra de arte que hay que descubrir. Por supuesto, los objetos
más difíciles de hallar, los más escasos,
son más costosos.
En antigüedades, todos los días se introduce un
producto que antes había sido dejado de lado y muchas
veces adquiere importancia porque ya no se fabrica más,
pasa a ser un objeto raro, algo que hay que buscar
como un tesoro.
Si hay coleccionistas, hay objetos de colección,
se merecen uno al otro.
El anticuario en este caso es un vehículo entre ambos.
Qué es lo que busca la gente?
Algo para regalarse a sí mismo, porque le trae recuerdos,
porque la pieza es hermosa, o bien porque le interesan las
civilizaciones pasadas.
Existen distintos tipos de coleccionistas, dada la impresionante
variedad de coleccionables. Y así como existe el coleccionista
de automóviles, que busca todo aquello relacionado
con su objeto, el coleccionista que no tiene muchos ingresos
sale a buscar, camina, investiga, va armando una colección
de hallazgos que también hacen a su propia historia
de coleccionador. En esto también hay un valor.
Hay quien colecciona por temas (amorosos, bélicos,
animalistas, etc.)
No es una tarea fácil, el descubrir
las cosas buenas e interesantes en los objetos. Hay que trabajar
más, usar el ingenio, analizar, leer muchos libros,
visitar más museos, estar bien informado. Y sobre todo,
amar lo que se hace porque es la esencia de un coleccionista
y el comerciante de colecciones.
La colección tienen que estar en un lugar adecuado, donde
puedan exhibirse los objetos sin perderlos de vista. Tener
un depósito tal vez escapa a los objetivos de la tarea,
ya que se convertiría en una acumulación de
piezas. |