CERAMICA ANTIGUA: PORCELANA LOZA. GRES TERRACOTA: ARCILLA
La arcilla es un material antiguo y muy resistente al tiempo, de ella están compuestas la terracota, el gres, la porcelana, y hasta la loza.

Su composición no permite identificar un jarrón blanco y azul típico de la primera producción de Delf, con una muy buena pieza hecha recientemente. El conocimiento de los estilos y de las técnicas utilizadas por las fábricas es un medio válido, pero existe la repetición de modas exitosas y los secretos profesionales han pasado de una manufactura a otra. Desde las primeras marcas con carácter de guía: Sevres y Meissen hasta la piamontesa Lenci del día de hoy, han continuado proponiendo sus viejos modelos, utilizando aún los moldes primitivos.
El siglo pasado era muy favorable al mercado de la falsificación, era el gran momento de la loza estannífera, sobre todo italiana. Se considera que las falsificaciones fraudulentas son raras, requieren tiempo, dinero y originales refinados para obtener un resultado magistral.

ALGUNOS INDICIOS

En primer lugar hay que observar atentamente los colores, que han sufrido una evidente evolución a lo largo de los siglos, ver si los dibujos están trazados a mano o están estampados, también es útil examinar el revestimiento que protege las piezas, si es vidreado, o esmalte, que es más denso y recubre más. Las pequeñas imperfecciones de una pieza (que constituyen un indicio de autenticidad, como sucede con la irregularidad de las formas) y controlar el peso. De hecho los ríos dan arcillas diversas en calidad y pureza que inciden en el peso y donde cualquier hendidura nos cuenta el empaste del fondo, que según la zona es de diversas composiciones que se evidencian en la coloración.
La capa de vidreado estannífero nos puede decir por su consistencia y color si estamos frente a una pieza antigua o no. Cuando el esmalte blanco tiende al


DOS ÉPOCAS COMPARADAS Tonalidades suaves de tan sólo tres colores apagados, permiten atribuir esta ánfora a la época renacentista.

El vaso de “estilo” renacentista (la segunda foto) se remonta a finales de s. XIX (donde estaba de moda la repetición fiel de estilos y modelos del pasado) Se observan colores que solo se alcanzan con cocción a baja temperatura y la decoración poco acabada,
típica de productos en serie

Ambas piezas están expuestas en el Museo del Coleccionista de Arte en Milán. Rosado, su edade es anterior al siglo XV, pues han quedado impurezas en la arcilla debido al procedimiento rudimentario desde el punto de vista químico y por la escasez de estaño.
También se debe señalar que una capa fina de esmalte no sufre craquelado, mientras que una más densa tenderá a desprenderse formando grietas, en una pieza de época.

LA IMPORTANCIA DEL COLOR

Los pigmentos hasta el siglo XVII estaban reducidos a 4, derivados de los óxidos de metales, los únicos que podían soportar altas temperaturas, el verde de cobre, el púrpura del magnesio, el amarillo del antimonio y el azul de cobalto. Era necesaria una gran habilidad para obtener el color definitivo, que podía variar del inicio al final de la cocción, por lo cual las tintas se extendían en amplias capas, sin esmero por el detalle.
En el s. XVII se descubre la porcelana en Europa y la cocción a pequeño fuego. Las conquistas más significativas fueron el rojo vivo y el oro. Este ultimo se aplicaba en frío sobre el barniz de linaza y se fragmentaba con mucha facilidad. La variedad de tonos intermedios como el “rojo sangre de toro”, aparece en Europa en este siglo y desde allí es la gran fascinación por imitar los modelos chinos.

Y LA MARCA? ES UNA GARANTIA?

Los falsificadores no tienen interés en falsificar pequeñas fábricas. En la marca Meissen, sus espadas son más largas o más cortas según el período en la historia de la fábrica. Su material de desecho, (a pesar que la fábrica borrara la marca con un golpe de rueda, agujereando la pieza), siempre encontró comprador a bajo precio en los falsificadores, que gustosos las restauraron.

Estos dos ejemplos son tan parecidos que podrían tomarse por un pandant.

En realidad el detalle más grande es del s. XVIII y podemos apreciar sutiles diferencias con el otro en cuanto a la tonalidad.
En el primero es mucho más apagada, pero el oro es mucho más brillante y metálico en el jarrón entero. (Foto más pequeña)