LA BASILICA DE LUJAN
La basílica tiene ya 107 metros de altura Las cruces coronan el santuario de Luján
Son réplicas que reemplazan las originales, retiradas hace cinco años: pesan 1400 kilos cada una.

Una cruz, con la imagen de la Virgen de Luján en el centro, había sido encajada perfectamente y los operarios saludaron desde lo alto, entre aplausos.

Esa cruz reemplaza la que había sido instalada en 1926 y se cayó en la medianoche del 13 de junio de 2000. Una caída que providencialmente ocurrió cuando no había gente abajo y que ni rozó la superficie de la torre. Fue como si se hubiera planeado para no afectar el edificio. Ante el riesgo, la otra fue desmontada días después.
Las nuevas cruces, en acero, bronce y cobre, de 1400 kilos cada una, fueron hechas en el Astillero Río Santiago, de la provincia de Buenos Aires, por 69 operarios que emplearon 15.000 horas de trabajo. Los rayos que rodean la imagen de la Virgen tienen un baño en oro. Se respetó la composición de materiales original, pero se puso pintura contra la corrosión.

"Es una ofrenda del gobierno de la provincia al Señor", dijo el ingeniero Hugo Bilbao, presidente de Astilleros Río Santiago, que agradeció que se hubiera pensado en esa empresa para realizar ese "trabajo sublime", hecho con amor por "manos argentinas para la Madre de la Argentina".
Estimó que no es fruto de la casualidad que justo cuando se entregan las cruces se haya firmado un contrato para construir buques que asegura trabajo por seis años, y que el Estado aporte 78 millones de pesos para modernizar ese astillero.

"Las cruces nos recuerdan las que llevamos personalmente y como país, pero la cruz por la cual Cristo nos redimió no aplasta; es un instrumento de redención", dijo el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Rubén Di Monte.

La colocación de las cruces se inscribe dentro de la obra de restauración de torres y fachada del edificio, en preparación desde antes de que cayera la cruz, pero impulsada en 2003 con una licitación, la primera del Ministerio de Planificación Federal en el gobierno de Néstor Kirchner, que implica 4.905.000 pesos. Ayer, el arquitecto Jorge Gazzaneo, coautor del proyecto de puesta en valor del edificio, construido entre 1889 y 1935, comentó que la falta de mantenimiento lleva luego a erogaciones mayores.

Néstor Ponisio, de 66 años, se retirará hoy de la empresa Astilleros Río Santiago, en la que entró como aprendiz en 1955. Maestro calderero, esperó hasta hoy para jubilarse. Hizo el estampado de las flores de hierro y cobre. "Es la culminación de mi trabajo; es una gloria", dijo, contento. Al igual que otros 68 trabajadores, que estaban presentes, fue nombrado huésped de honor de Luján por el intendente Miguel Prince.

El arzobispo bendijo la segunda cruz, que lleva el signo AM, por ave maría, oración que todos rezaron.
"Buques hacemos todos los años, pero esto es muy especial", dijo Luis Rivero, en el astillero desde 1972. Sonaban las campanas y llegaba a la cima la segunda cruz. Elevarla llevó apenas 15 minutos, pero otros tantos llevó encastrarla. Monseñor Oscar Sarlinga, obispo auxiliar, dijo: "Es un símbolo de la presencia de María para nuestro pueblo. La Virgen mira a toda nuestra pampa y a todo el conurbano a través de estas cruces".